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Con Elvira Torre Cada semana de lunes a domingo
El programa Una visualización puede ayudar a inducir la relajación, mediante la reproducción de imágenes reconfortantes y puede también movilizarnos, porque aunque a veces transporta a situaciones más o menos cotidianas o al menos seguras, otras conduce a situaciones inesperadas, sorprendentes o mágicas. Una visualización permite crear un espacio de encuentro y por tanto, implícito, hay un marco de elección porque siempre es portadora de un mensaje y podemos decidir si deseamos considerarlo o no. Habitualmente la intensidad de lo que se experimenta tiene que ver con la intensidad del mensaje que la visualización tiene para nosotros y, en ocasiones, aparecen incluso imágenes irreales que nuestro interior utiliza para llamarnos más la atención sobre el significado de lo que nos quiere decir. La experiencia de la visualización sobreviene a través de imágenes visuales, pero aunque podemos construir una explicación a partir de ellas, probablemente el análisis no sea el mejor camino para profundizar en ellas. Más que ser analizada, una visualización debería ser sentida, debería tomarse como una invitación a escuchar desde el corazón más que desde la cabeza, una invitación también a leer entre líneas, porque al igual que sucede con una pieza musical que nos habla a través de los sonidos y del silencio, una visualización también se compone de silencios y es posible que sean esos silencios los que pueden llenar de más contenido las imágenes que se proyectan en ellos. |